Einstein, de loco a Zen

By Carolina Farah / a couple of years ago

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Atravesó la puerta de nuestro hogar hace más de 1 año y medio. Creíamos que tenia alrededor de 2 años, quizás menos, quizás más, nunca lo sabremos.
Lo adoptamos en un refugio en la ciudad de Hampton, cerca de Williamsburg donde vivimos antes de salir a rodar.
En ese momento teníamos apenas 6 meses de llegados a tierras gringas y no entendíamos mucho como funcionaba esto de tener un perrito. Especialmente para mí,  que en  Argentina, alcanzaba encontrarlo en la calle, llevarlo a casa y darle lo que necesitaba. Pues por aquellos lares, fue muy distinto. Primero pasamos por un proceso de selección, donde nos formularon muchas preguntas e incluso, contactaron a gente de la empresa donde trabajaba Markus para entender que clase de familia éramos. Luego un consejo decide si se es idóneo o no y se procede a la adopción oficial, con papeles y todo. El proceso es aproximadamente 2 semanas hasta la entrega
Estabamos los 4 muy ilusionados, pero en las chicas las emociones eran mas fácil de distinguir, 15 días de espera para un niño se hace largo y pesado, por eso nos generó bastante ansiedad. Por suerte, todo salió bien y cuando estuvo listo, lo fuimos a buscar.

Poniendo en frecuencia nuestras locuras.

Fue difícil al principio de nuestra relación. Lo adoptamos sabiendo que sería una reeducación complicada. Los del refugio nos preguntaron en unas cuantas ocasiones si estábamos seguros (ahora me da risa), puesto que antes de nosotros, otras tres familias habían convivido con él y optaron por devolverlo.
Los primeros cuatro meses, no les voy a mentir, fueron de mucho, mucho estrés. Robaba cosas y las rompía, si llovía o nevaba, no quería salir a pasear , clavaba las garras en el piso y literalmente lo arrastrábamos hacia la puerta porque si no nos dejaba el regalito en algun lugar de la casa. Una vez que lográbamos sacarlo, en vez de caminar, nos llevaba él a nosotros y no al revés. En la primera semana rompió 3 correas y cualquier muñequito o pelota duraba entero, unos 10 minutos y no exagero. No podíamos ni tan siquiera dejar un poco de comida en la mesa, porque con su agilidad en un plis-plas, estaba arriba pasando la lengua a las miguitas que quedaban.
Algunas veces pensé en devolverlo, les soy absolutamente sincera, de hecho, durante ese tiempo difícil me preguntaba una y otra vez si tenia algún problema mental, porque en toda mi vida, había conocido un perro tan desquiciado jajajaja, pero hacer algo así hubiera destrozado el corazón de mis hijas que lo amaban.
A mí me costaba muchísimo tener que enseñarle al perro a respetar reglas de convivencia. Me parecía tan artificial, que el pobre bicho aprenda a comportarse como un semihumano , pero bueno, en mi antiguo barrio, había que respetarlas, porque si hubiera sido por mi, el podría haber entrado y salido como se le antojaba, disfrutar del solecito, oler todos los jardines que le antojaban y volver a casa a tirarse en la puerta…vida de perros digamos.

Por suerte con la ayuda del refugio, una escuelita de perros, y kilos y kilos de paciencia, logramos entendernos los 5…final más que feliz, por eso cuando empezamos a preparar nuestro viaje, estábamos muy preocupados por él.
La idea inicial era ir en avión, pero juro, que no me gustaba ni un poco. He conocido otras personas que han trasladado a sus peluditos por esta vía y la recuperación del trauma fue larga o nunca lo superaron. Pensar que estaría solo, en un lugar extraño, muerto de miedo y sin su familia me quitaba el sueño.

¿Y si nos vamos en auto?

Markus se tomo el día en el trabajo y nos fuimos almorzar. Hacia muy poco que habíamos tomado la decisión de mudarnos a Costa Rica, así que nuestras charlas eran prácticamente “monotema”. Había mucho para organizar, miedos que superar, y mucho, mucho trabajo por delante. Por supuesto Einstein era EL tema de preocupación número 2 (el 1 era como se lo diríamos a las chicas), porque como les dije lo del avión, no nos gustaba para nada.
Así mientras nos llenabamos la panza, espontaneamente salió la idea: – ¿y si nos vamos en auto?. ¡¡¡¡SIIIII, DALEEE!!!!

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Siempre nos encantó viajar y hace 20 años atrás tenia planificado un viaje parecido por Mexico, pero al final no pude concretar y Markus le paso algo parecido.  Ahora una nueva oportunidad se nos presentaba y no podíamos decir que NO. Todo, todo encajaba como mecanismo de reloj para armar equipaje y salir a rodar.

Sabíamos que en el auto él la pasaría mejor, ya lo habíamos llevado andar en velerito y se portó como un campeón. También hemos recorrido distancias de 4-5 hs y ningún problema.

Así es como empezamos a trabajar en la nueva idea y a recopilar las informaciones de lo que necesitábamos para pasar por las fronteras de los países que recorreríamos.

Vacunas, papeles y mas papeles, pero finalmente tuvimos todo a tiempo.

De loco eléctrico a perro Zen

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Einstein es un perro de alma libre, yo diría hasta anarquista :-D. Tenerlo atado, a la correa y con limitaciones de lo que si debe y no, lo pone ansioso. Lo entiendo, a mi me pasaría lo mismo. Por suerte, desde que llegamos a Mexico, todo cambió. Aquí nadie reclama si los perros van sin correa, tampoco te ponen multas por eso, así es como lentamente empezó a ser otro animalito. Cuando tenemos la oportunidad de estar en pueblos pequeños (en ciudades es imposible, porque le tiene miedo al ruido y se desespera) lo dejamos a su antojo y si estamos en playas desérticas corre feliz de la vida, entra al agua, nada y disfruta a lo grande. Lentamente también Einstein está encontrando su camino, sus deseos, sus sueños. Nuestra idea es que en Costa Rica pueda disfrutar de total libertad de decisión.

Perro viajero, la experiencia.

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Einstein disfruta del viaje. Duerme la gran parte del camino. A veces hemos tenido que hacer tramos de 12 hs o poco más y él aguantó sin problemas.
Su lugar es atrás, en el medio de las chicas, allí las peques le acomodaron una especie de camita y es como si tuviera servicio de primera clase. Cuando hacemos una pausa,  también aprovecha para estirar patas y oler nuevos arbolitos. Su alimentación cambió, puesto que yo siempre le cocinaba y ahora por limitaciones obvias tuvimos que comenzar con alimento seco, algo que cambiaremos en breve cuando lleguemos a destino.
En todos los hoteles que hemos estado aceptan mascotas y si no, muchas veces han hecho una linda excepción :-), como un hotel en Oaxaca de Juárez (La casa de la tía).

Cuando hacemos excursiones de todo el día y no puede venir (como las ruinas arqueológicas o Islas Marietas) siempre alguien se ofrece a cuidarlo. Para otras hay servicios de guardería donde por un precio muy  accesible lo cuidan muy bien.

O sea, que viajar con nuestro bichito no ha sido en ningún momento un impedimento para conocer y pasear por cuanto lugar quisiéramos.

El festejo de los hombres me lastima.

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El único y verdadero inconveniente lo tuvimos en Mexico DF. Llegamos justo, justito en cierre de campaña electoral y hubo mucha (muchísima, demasiada) pirotecnia (foto arriba). El pobrecito quedo muy mal. Estuvo más de una semana que no quería salir a ningún lado, de verdad estaba muy preocupada porque incluso hubo días que no terminaba su comida (y eso es decir mucho para él ). Se veía claramente que estaba perdiendo peso y temblaba casi sin parar. Es una sensación muy frustrante para quienes amamos los perros, verlos sufrir y no poder hacer mucho…pero bueno, lo importante ahora es que esta nuevamente tranquilito y a mis piés mientras les escribo.

Muchos me preguntaron como Einstein se sentía  y quería dedicarle una entrada completa porque esto de viajar en familia no es tan difícil, ni tan caro (juro que no somos millonarios) como la mayoría de las personas cree, en realidad tiene que ver con otras cosas, con animarse y a saltar por encima de todo lo que nos han repetido una y otra vez que no podemos hacer, nacemos libres, somos libres y lo único que nos detiene son nuestras propias limitaciones, solo tenemos que liberarnos de esas ataduras y cualquier, pero cualquier cosa puede hacerse realidad si así lo deseas.

Como leo y escucho mucho que las personas no se lanzan a cumplir sus sueños poniendo mil y una excusa, especialmente si tienen hijos y perros, pensé que este artículo podría ayudarlos a reflexionar, repensar, mirar dentro nuestro, rescatar ese niño que una vez fuimos y dejarlo que se divierta.
Nosotros, no somos excepcionales, hemos conocido muchos otros viajeros que andan por las rutas con mascotas, hijos y poco dinero como nosotros, el secreto esta en entender que no estamos atados a nada, especialmente a lo material, que esta vida que vivimos es única, no esperes más, sea lo que sea….¡hacelo ahora!.

Con todo mi amor,
Caro.

 

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Carolina Farah